Garantía adicional del automovil

La garantía del automovil es eso que nos permite reparar o sustituir alguna pieza del coche siempre que se cumplan ciertos requisitos. Es un derecho que tienen todos los compradores (porque los coches son bienes de consumo), y como mínimo han de cubrir cualquier defecto de fabricación, piezas defectuosas y algunas cosas más. Además, nos respalda la Ley de Garantías. Como una garantía no cubre todas las cosas, hay que contratar un seguro para el coche. Por decirlo así, la propia palabra indica qué puede cubrir: justo lo que el fabricante garantiza que funcionará bien; si no lo hiciese, el mismo fabricante asumirá la sustitución porque le ha fallado.

En cambio, el seguro cubre lo que acordemos con la aseguradora, y por ello nos van a cobrar. Con el seguro lo que hacemos es eliminar el coste de reparación o sustitución de piezas o materiales a base de pagar cuotas. La garantía básica va incluida en el precio del coche, y a partir de ahí son las marcas las que deciden ofrecer más años de garantía, ampliar el abanico de problemas incluidos en ella o cualquier cosa que piense el departamento de marketing, ya sea cobrando un extra o gratis.

Podemos diferenciar dos tipos de garantías a grandes rasgos: la garantía legal y la comercial. La primera es la que obliga al vendedor a responder de las averías que no sean fruto del desgaste o falta de mantenimiento del automóvil; la segunda es una garantía que puede ampliar en tiempo o en coberturas a la garantía legal, y que ofrecen las marcas o los vendedores. Suele ser una buena arma de ventas porque normalmente el precio extra parece compensar sin duda cualquier reparación que esté cubierta. En otras palabras, como consumidores nos curamos en salud contratando una garantía comercial extra

Cuando tenemos dos garantías simultáneamente, es decir, la legal y otra comercial adicional, los dos primeros años se regirá por la legal, y los siguientes por la garantía comercial.

En principio lo que sucede es que el plazo de garantía abre un paréntesis del mismo tiempo que dura la estancia del coche en el taller. Es decir, si tenemos dos años de garantía pero el coche pasa 15 días en el taller, aquella terminará dos años y 15 días tras la compra del vehículo. Obviamente, si la reparación no está cubierta por la garantía, esto no se aplica. Una vez hecha la reparación debemos tener un documento que acredite lo que se ha hecho y que incluya el nuevo plazo de garantía.

Por otro lado, la reparación no puede extenderse indefinidamente en el tiempo, y aunque no se dice cuánto tiempo es razonable tener un coche en el taller, a partir de los 20 días podemos empezar a enojarnos.

La garantía de vehiculos industriales debe quedar por escrito, con los puntos que se hayan acordado o que el vendedor establezca, y que deben ser aceptados por el cliente (si es opcional, es decir, si el coche no viene ya con esa garantía comercial “de serie”), y tendrá que reflejar el alcance territorial (por ejemplo, puede que si salimos al extranjero no nos cubra), la descripción del vehículo, los datos de quien pone la garantía, los derechos del beneficiario de la garantía, el plazo de vigencia y las posibles vías de reclamación.

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