Las razones que impulsan las subidas de precios

La inflación fue un concepto muy desconocido, pero como consecuencia que cada uno de esos bancos principales globales necesitan como objetivo prioritario luchar contra esta temida inflación, se ha erigido en una palabra muy divulgada y común. Luchar contra la inflación ha ocupado la atención del público los recientes años. La inflación se podría definir como un incremento global y sostenible de los costes en un plazo de tiempo determinado. En el momento que se genera el incremento de tarifas el poder adquisitivo aminora y conseguimos a cambio menos productos y menos abastecimientos con igual montante monetaria. Para medir la inflación acostumbramos a utilizar el índice de precios al consumo, que evalúa las fluctuaciones de los costes de un conjunto de alimentos y servicios de consumo ó además llamada cesta de bienes y servicios del hogar. Este varemo puede ser positivo ó negativo, según se genere una alteracion positiva ó a negativa de los costes que componen la antedicha cesta.

Las causas de la inflación pueden tener como consecuencia tanto resultados positivos como desfavorables. Entre los positivos tenemos ser el arma de los bancos centrales para aplicar los tipos de interés que a su vez sirva para combatir la recesión, promoviendo la adquisición y el crecimiento económico. Dentro de los efectos desfavorables que generan la inversión consiste en la rebaja de precio de la moneda, que origina restricciones en la inversión y en la economia por el miedo a que dichas inversiones pierdan su valor.

Aquellos supuestos más extremos de la inflación son la hiperinflación que es una escalada abusiva de los precios, que es provocada entre algunas causas un aumento grandioso de la oferta de dinero. Por otro lado hayamos la deflación que es la caída continuada de los costes. Ni una opción ni otra pueden ser recomendables para una economía, lo más interesante es disponer de aumentos de precios muy suaves, inspeccionando la cantidad monetaria en circulación disminuyendo así la aparición de recesiones grandes que provoquen consecuencias más graves en la población.

En relación a los inversionistas tenemos que comentar que los sujetos que albergan unos ingresos constantes ó fijos en términos dinerarios aminoran capacidad de adquisición cuando los precios se suban, mientras que aquellos inversores en acciones ó renta variable, aunque disminuyan además capacidad de compra, consiguen compensar dichas aminoramientos con un aumento de los dividendos y de las cotizaciones de sus acciones. Es decir la generalidad de las autoridades financieras nos concluyen que las participaciones ó la inversiones de riesgo son inversiones más solicitadas que la compra de renta fija, por la motivación que les hemos explicado anteriormente.

Si bien algunos que opinen que, desde un manera de ver de la inflación, es mejor tener una cartera de inversión compuesta únicamente por participaciones y nada por obligaciones, esta aseveración es tan errónea como los que creen que cualquier obligación es preferible que cualquier acción. Lo optimo es aprender a conjugar las inversiones en renta fija y en inversiones de riesgo.

En el momento que más condicionado esté el inversionista de los rendimientos que consiga de la cartera invertida, más importante será el cubrirse de los inesperados del sector y tendrá que percibir qué % utiliza a renta fija y cual a inversiones de riesgo.

Su principal arma para contrarrestar la inflación como hemos explicado en escritos previos consiste en la gestión de dinero, por lo cual incrementan los precios del dinero y disminuyen la masa monetaria, para establecer el porcentaje de inflación en el 2% ó 3%, que es lo que consideran porcentajes sensatas.

Algunas ocasiones se provocan combinaciones de políticas impositivas y dinerarias para reducir la petición añadida y así inspeccionar las tasas de inflación, por tanto se generan aumento en los gravámenes a empresas y particulares reduciendo el coste público.

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